Los sectores más perjudicados por las trabas a las importaciones


Autos y componentes electrónicos están en la mira del Gobierno, pero muchos advierten que el problema abarca a casi todos los rubros.

Primer testimonio: “Si nos dicen que bajemos un 20% las importaciones, no tenemos problemas. Lo que nos mata es la incertidumbre, porque a veces no dejan entrar nada y a veces entra todo de golpe. Y así es muy difícil poder planificar”. Segundo testimonio: “Con el sector autopartista el Gobierno es más flexible, pero la semana pasada, Ford paró la producción de la Ranger por faltante de piezas”.

En sintonía, un alto ejecutivo de una tecnológica y un directivo de una cámara autopartista resumen el panorama que afrontan dos de los sectores más golpeados por las restricciones a las importaciones: la industria automotriz y la electrónica. Sin embargo, el problema es mucho más complejo y abarcativo de lo que se supone, según las quejas unánimes de las empresas. Los permisos para importar fluyen o se traban periódicamente, sin aparente lógica: “El apriete es democrático y afecta a unas 7.000 empresas de todos los rubros”, dijo Miguel Ponce, de la CIRA (Cámara de Importadores).

Esta cámara calcula que el 85% de las importaciones son insumos para la producción. Algunas estadísticas, sin embargo, reflejan que las trabas no tienen prioridades ni un plan estudiado. Hay cosas que no tienen explicación aparente, salvo una: la de evitar a toda costa la salida de dólares del país, por lo menos hasta abril, a la espera de la liquidación de la cosecha de soja.

En el primer bimestre del año, según un estudio elaborado por la consultora MRT, subieron las importaciones de TV (90%) y celulares (53%). Mientras que cayeron las notebooks (28%), heladeras (26%), cámaras (56%) y equipos de audio (33%). Y todo en un mismo sector. Se comprende más el freno a la entrada de artículos suntuarios, como los relojes importados (-63%), aunque resulta más difícil justificar la suba de casi el 50% de bebidas alcohólicas premium, como whisky, gin o cognac.

La estrategia del Gobierno es proteger las reservas del Banco Central. A este particular cerrojo de las importaciones, se sumó la exigencia a los grandes importadores (automotrices, fabricantes de electrónicos, etc.) de postergar pagos a los proveedores del exterior. Los fabricantes electrónicos dicen que esta última medida afecta más a las compañías nacionales (NewSan, BGH y Radio Victoria), porque no tienen el respaldo de socios globales, como las multinacionales Philips y Brightstar. “Todos se la pasan viajando para conseguir financiación. Algunos la obtuvieron; otros, continúan viajando”, ironizó una fuente calificada del mercado.

Las importaciones de insumos electrónicos (básicamente los kits para ensamblar televisores, celulares y productos de audio, entre otros) representaron US$5.204 millones en 2013, según la consultora abeceb. En enero de este año, se giraron US$387 millones, un 2% más que el mismo mes del año anterior. Al igual que la industria automotriz, las trabas ya están impactando en el empleo en Tierra del Fuego, donde están radicadas las principales armadurías. En principio, están en riesgo unos 6.000 puestos temporarios debido a la menor actividad.

Este año, la principal apuesta de las tecnológicas eran los televisores, por el Mundial. Las empresas calculaban vender unos 3,3 millones, en su mayoría LED y Smart TV, con la demanda concentrada en el primer semestre del año. En este contexto (menor oferta de productos y falta de financiación), las proyecciones se redujeron a 2,5 millones. “Aunque aflojen con las trabas y el dólar se estabilice, lo mejor del año ya habrá pasado”, reflexionaba apesadumbrado un ejecutivo de una marca global.

En la industria automotriz, los problemas son similares. Por un lado cayó la demanda local (inflación y suba de impuestos a los autos más caros) e internacional, principalmente por la retracción de Brasil. Y por otro, mayores trabas a la importación de autos terminados, una modalidad que no se aplicaría con tanto rigor con las autopartes. “Lo que busca el Gobierno es parar la hemorragia de divisas. Pero no pueden trabar las autopartes o la electrónica, por su impacto en el empleo; o los remedios, por ejemplo”, comenta Mauricio Claverí, economista de abeceb.

Con respecto a la posibilidad de que los privados consigan autofinanciarse en el exterior, Claverí lo ve muy complicado: “Hay un tire y afloje por el endeudamiento de las empresas. El Gobierno pide postergar los pagos a 100 y 120 días, frente a los 30 y 60 días que otorgan bancos y financieras, debido a las dudas que genera la economía”.

En la AFAC (la cámara que representa a unas 400 empresas autopartistas) aseguran que este año no tuvieron inconvenientes con las importaciones y que el principal problema es la caída de la demanda. “Los autos terminados sí están trabados”, admitió la fuente. Sea por las restricciones o por las menores ventas, los pagos al exterior por autopartes alcanzaron los US$238,7 millones en el primer bimestre del año, un 12% menos que el mismo bimestre de 2013, según datos de la consultora MRT.

En las automotrices creen que las cosas mejorarán a partir de abril, si la soja lo permite.

Fuente: iEco/Clarín